La base principal de este tipo de arquitectura está en fomentar la eficiencia energética. Valora los materiales de construcción, los procesos de edificación, el urbanismo y el impacto que los edificios van a tener en la naturaleza y en la sociedad.
«Toda edificación no debe generar gastos innecesarios de energía. Además, debe aprovechar los recursos de su entorno.»
La arquitectura sostenible busca una relación de armonía entre las nuevas tecnologías, la estética y el entorno natural. De esta manera, busca aplicar las novedades del sector tecnológico y de la construcción en un proyecto que respete la naturaleza y el mismo paisaje urbano. Todo ello sin sacrificar el confort de los habitantes, respondiendo a las necesidades humanas en condiciones saludables.
La madera como elemento constructivo
Gran flexibilidad y bajo peso. Es un material óptimo para resistir sismos y reducir el volumen de los cimientos.
Por su naturaleza, los árboles absorben dióxido de carbono. Al utilizarlos en la construcción siguen absorbiendo el gas.
Alta capacidad aislante. Es capaz de aislar el calor hasta seis veces más que el ladrillo, 15 veces más que el hormigón y 400 veces más que el acero.
Resistencia al fuego. En piezas de gran volumen tiene alta resistencia frente al fuego y tarda más tiempo en derrumbarse que las estructuras de acero.
Velocidad de construcción y disminución de costes. Al ofrecer la posibilidad de trabajar en faenas secas, aumenta la velocidad de construcción y disminuye los costos.
¿Por qué construir en madera?
Es el único material de construcción renovable y reciclable. Si el bosque se gestiona de manera sustentable, los árboles pueden ser un recurso renovable. Además, la madera requiere también menor cantidad de energía para ser procesada.
Tiene capacidad de absorber carbono. La madera acumula grandes cantidades de CO2 y su industrialización genera emisiones de gases de efecto invernadero menor que otros materiales. Por ejemplo, producir una tonelada de madera genera 33 kilos de emisiones netas, frente a los 264 kilos del cemento y los 694 kilos del acero.
Produce menos desechos. El uso de la madera genera menos desechos y acelera los plazos de construcción.
Mayor eficiencia energética. La madera contribuye a la eficiencia energética por su capacidad de conducción del calor, lo que la convierte en un mejor aislante que otros materiales. Es 400 veces mejor que el acero y 15 veces mejor que el concreto.